La inspectora de la sección de homicidios de la policía foral, Amaia Salazar, será la encargada de dirigir una invesitgación que la llevará de vuelta a Elizondo, una pequeña población de la que es originaria y de donde ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las cada vez más complicadas derivaciones del caso y con sus propios fantasmas familiares, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un asesino que puede mostrar el rostro más aterrador de una realidad brutal al tiempo que convocar a los seres más inquietantes de las leyendas del Norte..."
Es uno de esos libros que he leído por recomendación, o más que por recomendación, porque alguien lo había leído y su relato despertó mi curiosidad.
La conclusión es que el libro es bueno, me ha gustado, aunque le tengo que poner algún "pero".
Como aspectos positivos, podría señalar unos cuantos:
Una novela preciosa, treméndamente humana y emocionante, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la II Guerra Mundial. Su nueva familia, gente sencilla y nada afecta al nazismo, le enseña a leer y, a través de los libros, Rudy logra distraerla durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que finalmente le salvará la vida."
Lo primero que llama la atención de la novela, es que el autor personifica a la muerte, que se encarga de narrar todo lo que va sucediendo. Narración singular con la que el protagonista logra absolutamente que dé la sensación de que no es un humano el que lo está contando.
"El mismo día en que descubre que su marido le es infiel, la joven abogada Diana recibe la noticia de que su adorada tía abuela Emmely está muy enferma. Sin pensárselo dos veces, Diana toma el primer vuelo a Inglaterra para despedirse de ella. Emmely tiene una última voluntad: Diana debe esclarecer un antiguo secreto familiar. Para ello, la anciana ha dejado pistas por toda su casa, la imponente mansión Tremayne House, que su sobrina deberá encontrar e interpretar, con la ayuda del leal mayordomo, el señor Green. Poco a poco, Diana desenmaraña una compleja historia familiar que se remonta al siglo XIX y la conduce hasta las hermanas Grace y Victoria Tremayne, propietarias de una plantaciónde té en Ceilán. La joven abogada se verá obligada a seguir los pasos de sus ancestros y viajar a la hermosa y exótica isla de Sri Lanka para desvelar el misterio."
¿Conocéis esa sensación de terminar un libro, y plantearse: realmente me ha gustado?? Porque a mí me pasa de vez en cuando... y ahora que lo pienso, suele ser cuando me gusta cómo se va desarrollando la trama, pero el final, por lo que sea, supone una pequeña decepción: algún cabo suelto, algún desenlace que no termina de convencer o que nos gustaría que no se produjera... Ese tipo de cosas.